Project Management vs Bad Management
Algo que me sucede desde hace un tiempo es que cuando tengo una idea que ronda en mi mente, debo escribirla en un artículo. De esa manera entiendo mejor la idea, el por qué me da vueltas y qué opinión me merece.
En mis frecuentes encuentros con profesionales del área de
tecnología, veo una constante y refiere a la mala imagen que el PM tiene en la
comunidad.
Soy consciente que PM está asociado a gestión de proyectos
tradicionales y que tiene arranques de comando/control que, en un mundo VUCA
como el nuestro, estamos tratando de hacer a un lado por un liderazgo basado en
colaboración.
Soy consciente de esos detalles y más; pero quiero hacer una
diferenciación que a mi entender está asociando al PM con el Bad Management (o una gestión mala).
De por sí entiendo también que a las personas no se les
gestiona, se gestionan las tareas. Y que el PM tiene a su cargo un equipo y una
meta que debe velar porque se cumpla. Esto en ciertos contextos es válido.
Si vemos una matriz de Stacey, podemos sugerir realizar una
iniciativa en modelo tradicional si estamos en el mundo de lo simple. Proyectos de 3 meses o menos
con un entendimiento claro de las necesidades y con tecnología conocida. Hay
empresas que quieren seguir trabajando de esa manera o no están preparadas para
cambiar completamente.
Es necesario entender en este punto que hasta no hace mucho,
todo iba por metodologías tradicionales. El mundo ha cambiado y las personas
están cambiando a ello.
Muchas personas, entre las que me incluyo, venimos del mundo
de la gestión tradicional de proyectos. Esa era nuestra realidad. Ese fue el
mundo en que nos tocó vivir. Todo iba por gestión tradicional
(cascada/waterfall).
Pero hay algo que debemos diferenciar. El ser PM no
significa que uno tenga malas prácticas asociadas a trabajar con equipos.
Como PM me han tocado varios retos. He tenido que dejar ir
gente, he tenido que “sumar más manos”, he tenido que hacer que personas dejen
de lado sus vacaciones para tener apoyo extra y cumplir metas, he tenido que
comprometer a personas a mi cargo a trabajar turnos largos por varios días y
más cosas que seguro olvido. Seguramente alguno que esté leyendo y trabajó en algún
equipo a mi cargo tiene más puntos que poner en la lista. Fácil.
Ahora ¿esto es Bad Management?
A mi entender no, esto es circunstancial. Es decir que por la necesidad puntual
que teníamos, tocaba hacer ese esfuerzo extra porque teníamos una meta que
alcanzar.
¿Y qué pasa con las personas? Cada vez que he tenido que
convencer a equipos a mi cargo para realizar alguno de los puntos indicados arriba, lo he conversado con ellos. En lo posible he puesto en la mesa las
cartas para que las personas entiendan las circunstancias, el valor que están
generando y por qué es necesario su apoyo; muchas veces ellos mismos han
aceptado de buena manera el compromiso, otras veces no (y es entendible).
He visto siempre la manera de retribuir el esfuerzo
dedicado, sea a modo de compensarles el descanso, brindando apoyo económico si
se podía o recomendando a estas personas para otros retos o entrenamientos más
avanzados.
Lo que siempre intenté es tenerlos cerca, de una forma o de
otra. Veía su valía y se los hacía saber. Entendía el futuro que tenían en un
mundo tan competitivo y que valora mucho la adaptabilidad de las personas, así
como sus propias habilidades de liderazgo.
Cuando he podido les he dado labores que iban mucho más allá
de su rol y les reforzaba lo que buscaba en ellos. Cuando me tocaba evaluarlos,
era duro con ellos y les explicaba el por qué. Qué veía en ellos y hacia donde
deberían enfocar sus esfuerzos.
Los desafiaba porque veía el potencial que tenían y ellos
daban la talla.
Personalmente me gustó mucho esa etapa. Me gustaba mucho
trabajar con ellos. Si bien yo ya no codificaba, me gustaba verlos crear software.
Me gustaban sus iniciativas propias, me gustaba verlos desafiar al statu quo y
desafiarme. Muchas veces me corrigieron conceptos y yo aprendí mucho de
tecnología moderna con ellos.
Algo que sí siempre creo haber hecho es proteger a estas
personas. Sus logros eran suyos, pero sus errores eran míos. Hacia la
organización o hacia quien pregunte, los errores eran míos. Esos se trataban a
puerta cerrada y solo con los involucrados. Incluyendo a los líderes técnicos.
Aprendí mucho siendo PM. Aprendí a convencer antes que
ordenar, aprendí a compensar, a pensar en sus necesidades, aprendí a dar
feedback y hacer mentoring. Aprendí a
ser ejemplo. Aprendí que, si el equipo debía quedarse, era mi deber quedarme
con ellos, aunque sea para traer gaseosa o pedir pizza. Aprendí a delegar,
aprendí a negociar, aprendí a buscar el crecimiento de estas personas, aprendí
tanto de este tiempo que escribir esto hace que extrañe a muchos profesionales
que trabajaron en algún momento a mi cargo.
Ahora los sigo a muchos a través de las redes sociales y con
muchos soy amigo. Veo que siempre miran la vida buscando el siguiente reto,
hacia adelante siempre. Son grandes profesionales y extraño mi vida de PM.
Como digo, ser PM no es sinónimo de BM. Si bien el PMBOK no
nos menciona buscar el crecimiento de las personas, el PMBOK no es el único
libro que un PM debe leer o seguir. Hay mucha literatura que sustenta las
prácticas que seguía. Debo decir que muchos de ellos no los leí. Finalmente,
uno es humano y el sentido común a veces nos lleva por el buen camino.
Buscar el bienestar de la comunidad debe estar en el ADN de
las personas, no porque seas PM significa que seas una persona que no busca el
bienestar de la comunidad.
Si eres PM, recuérdalo. Eres parte de un ecosistema y tienes
personas a cargo, significa que tienes una responsabilidad para con ellos, en
su bienestar y en su crecimiento. Es parte muy importante dentro del rol/cargo
de Project Manager. Debes influenciar en ellos positivamente porque te están
viendo como parte de su crecimiento personal. Ellos buscan en ti el apoyo que
necesitan para explotar su potencial. Ellos necesitan tu apertura para que te
desafíen y también aprendas y mejores.
Así que amigo lector, no confundamos malas prácticas con roles.
Todos debemos aprender a manejarnos en este mundo incierto. Seamos capaces de
ser más tolerantes y apoyemos a quienes están aprendiendo sea a ser parte de un
equipo como quien está aprendiendo a liderarlo.
Como algo adicional, quiero aprovechar estas líneas para
recordar a los diferentes miembros de mis diferentes equipos. No los puedo
nombrar a todos, porque fueron varios. Sin embargo, quiero que sepan que
jugaron un lugar importante en mi aprendizaje. Espero igualmente haber
influenciado en ustedes. Les deseo lo mejor a todos y cada uno de ustedes.
Solo me queda desearles, queridos lectores, una muy Feliz
Navidad y un 2020 lleno de éxitos y aprendizaje.

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