No todo es PPTs
Hace unos días participé del Ágiles 2017 en Chile. Fue mi primer ágiles y mis expectativas fueron altas (así nomás no me pago un viaje a otro país para asistir a un seminario sin agenda) y la realidad fue una experiencia muy interesante.
Algo que aprendí, o en todo caso me hicieron recordar, es que el ser humano se convence más sobre una idea cuando llega a ellas en sus propias conclusiones.
Es decir, una cosa es yo presentar una charla y hablar sobre las bondades de la agilidad y cómo impacta en las empresas; y otra muy diferente es experimentar, reflexionar y compartir al respecto.
Tu mente cambia, tu cuerpo reacciona de otra manera, empiezas a entender artículos que alguna vez leiste, empiezas a entender a quienes ya tienen buenos años trabajando en esto. Ya no es solo información recibida, sino es información procesada.
Cuando conversas, interactúas, experimentas, tu organismo reacciona diferente a que si solo escuchas/observas. En las charlas, desafias tu conocimiento, lo cuestionas, lo pones a prueba. En la reflexión buscas situaciones en tu experiencia que pudieron resultar diferente al aplicar lo aprendido. O más aún, buscas en tu experiencia cómo no aceptar lo aprendido; vas por la contraria. No importa el método, importa la reflexión sincera al respecto.
Puedes con ello llegar a la conclusión de que puedes reutilizar dicha práctica aprendida o puedes concluir que no es para ti. Finalmente las herramientas son para que uno decida cuándo usarlas, para que cuando nos enfrentemos a un desafío, tengamos manera de salir airosos.
Me llevo como tarea el buscar una manera de involucrar más a los participantes de la siguiente charla que dé, sea a mis equipos o a mis alumnos.
¿Y tú, qué opinas de esto? ¿Tienes experiencias que quisieras compartir?
Algo que aprendí, o en todo caso me hicieron recordar, es que el ser humano se convence más sobre una idea cuando llega a ellas en sus propias conclusiones.
Es decir, una cosa es yo presentar una charla y hablar sobre las bondades de la agilidad y cómo impacta en las empresas; y otra muy diferente es experimentar, reflexionar y compartir al respecto.
Tu mente cambia, tu cuerpo reacciona de otra manera, empiezas a entender artículos que alguna vez leiste, empiezas a entender a quienes ya tienen buenos años trabajando en esto. Ya no es solo información recibida, sino es información procesada.
Cuando conversas, interactúas, experimentas, tu organismo reacciona diferente a que si solo escuchas/observas. En las charlas, desafias tu conocimiento, lo cuestionas, lo pones a prueba. En la reflexión buscas situaciones en tu experiencia que pudieron resultar diferente al aplicar lo aprendido. O más aún, buscas en tu experiencia cómo no aceptar lo aprendido; vas por la contraria. No importa el método, importa la reflexión sincera al respecto.
Puedes con ello llegar a la conclusión de que puedes reutilizar dicha práctica aprendida o puedes concluir que no es para ti. Finalmente las herramientas son para que uno decida cuándo usarlas, para que cuando nos enfrentemos a un desafío, tengamos manera de salir airosos.
Me llevo como tarea el buscar una manera de involucrar más a los participantes de la siguiente charla que dé, sea a mis equipos o a mis alumnos.
¿Y tú, qué opinas de esto? ¿Tienes experiencias que quisieras compartir?
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